La ergonomía, la fluidez de las líneas, el entorno relajado, huyendo siempre de recargar en exceso las estancias, hacen de nuestro hogar un refugio, un remanso de paz necesario para nuestro cuerpo y como no puede ser de otra manera, para nuestra alma.
No olvidemos los tres focos donde el feng Shui actúa especialmente en nuestro hogar; la entrada, la cocina y los dormitorios.

Sin olvidarnos del Ba-Gua, es un conjunto de símbolos que aglutina y describe las ocho fuerzas de todo el universo.
Son muchas las aristas y los detalles que poco a poco iré compartiendo con mis entradas.